ELSA ETA JASONE

 ELSA

No siempre lo increíble es increíble.

 

Hola, me presento. Soy una chica de 19 años, llamada Ebba, nacida en Brasil pero criada en Alemania. Mi padre es Noruego, y mi madre Brasileña.

Sí, una mezcla bastante rara, soy mulata, con ojos verdes, rubia, y mido 1’76. Peso aproximadamente unos 62 kilogramos, aunque no lo aparente.

Simplemente, mi padre se fue de vacaciones a Brasil, y conoció a mi madre, y se fueron a vivir a Alemania, exactamente a Frankfurt.

Allí aprendí Alemán, mi madre me enseñó Portugués, y asistí a clases de castellano e inglés.

Bueno exactamente, este fue en el barrio que me crié:

39 Braubachstraße, Frankfurt am Main, Hessen, Alemania.

 

 

Al cabo de unos años me fuí a Bilbao, para buscar trabajo, y la verdad, que no me puedo quejar, trabajo en una compañía, Euskaltel, arreglando ordenadores a domicilio desde hace unos añitos.

Y allí también aprendí Euskera, me costó 3 años dominarlo bien.

Mi sueldo me permitía llegar a fin de mes, y darme algunos caprichos.

Bueno, estamos en confianza, te diré cuánto me pagan, exactamente 1684’50€ al mes.

La verdad, es un trabajo bastante duro, ya que tengo que conducir una furgoneta bastante antigua y va lenta, y además al día acudo a diez casas más o menos.

 

 

Pero un caso me resultó muy extraño..

Me levanté como siempre a las 8:00 de la mañana, con mi pijama de flores, y fui hasta la cocina. Me encanta ser independiente, menos por lo de limpiar las cosas..

Me preparé una tostada llena de crema de cacao de chocolate blanco y negro, y calenté en mi vaso de bigote un café bien calentito.

 

Salí de casa hacia las 8:45, ya que entraba a las 9:30 a trabajar, y tenía que ir desde donde vivía al trabajo. Había 5 kilómetros, esa era la mala suerte.

Cogí el autobús número 22, y me senté en la parte de atrás del todo.

En frente mío y de espaldas, oí a unos chicos murmurar algo bastante extraño, sobre Manolo, el dueño del restaurante Stop. Algo como que, le iban a asesinar, e iban a intentar parecer que se suicidó, para quedarse con todo el dinero.

El restaurante de Manolo era famoso por todo el mundo, además era un gran amigo mío y de mis padres.

Tenía la mejor comida, personas de todo el mundo vienen hoy en día a degustar la maravillosa comida.

Cada vez que iba allí, me recordaba a la comida de Alemania, por las salchichas de Frankfurt, las preparaba igual que mi padre.

Manolo era un tipo pueblerino, y muy vasco. Siempre iba con una camisa de cuadros, que marcaba bien su barriga, su txapela, nunca se la quitaba, junto con su pantalón de arrantzale.

 

 

Desgraciadamente, no pude escuchar más cosas de esa conversación, porque me tuve que bajar del autobús.

Según subí a la oficina, sonó el teléfono.

 

-Buenos días servicio técnico de ordenadores de Euskaltel, ¿en qué puedo ayudarle?.-Contesté amablemente al teléfono.

-Hola, buenos días quería saber si podrías venir a mi casa a arreglarme un problema del Wi-Fi de mi ordenador.-Contestó el cliente.

-No hay problema, dígame la dirección.-Saqué un bolígrafo y un papel para apuntar la dirección.

-Ribera de Elorrieta, número 28 2º Ñ.

-Muchas gracias, lo antes posible estoy allí, agur.- Colgué el teléfono.

 

Cogí todo lo necesario que no estaba en la furgoneta y me bajé en el ascensor hasta el garaje, al piso -2.

Metí todo y fui a esa dirección.

 

La verdad, cuando llegué me asombré mucho, eran los chicos que estaban en el autobús y que planeaban acabar con la vida de Manolo, mi viejo amigo Manolo.

Me llevaron donde estaba el ordenador y ellos dos se fueron a otra habitación para hablar de sus cosas y dejarme trabajar sin distraerme.

Pero yo tengo muy buen oído y le oía como planeaban matar a Manolo..

Mientras arreglaba el ordenador ví una carta.. Soy demasiado cotilla, tenía que leerla, es un defecto mío.

 

Ponía exactamente esto:

 

“Le comunico que ust., señor Etxebarria, ha sido despedido de el Restaurante Stop por su mala conducta, y por robar dinero.

Le echaremos en falta, era un gran camarero.

Manolo”.

 

 

 

 

 

 

Ahora empezaban a aclararse las cosas. Coloqué la carta como estaba, y salí de la habitación.

-Bueno, pues ya está arreglado.-Les comuniqué a los dos chicos.

-Gracias, perfecto.

-Que tengan un buen día, agur.-Y me fui hacia la puerta.

-Agur-Me despidieron.

 

Seguí con mi agotante trabajo durante otras 6 horas, y cuando acabé a las 5:25, me fui a comisaría.

-Hola, buenas tardes, quería comentarle una cosa-Le dije al policía.

-Dígame señorita.

-Yo trabajo en Euskaltel, en el servicio técnico de ordenadores a domicilio, y cuando fui a arreglar un ordenador a una casa, oí a los dueños de la casa planear matar a Manolo, el dueño del restaurante Stop.

-¿Me podría decir la dirección de estos señores?.

-Sí,-sacando la libreta- es esta.

El policía teclea en el ordenador.

-¿Esteban García y Julen Etxebarria?-Me preguntó el policía.

-Sí.

-Señorita, esos no matarían ni a una mosca, por favor, deje de decir tonterías. Si esto es una broma, ya puede irse..

-Vale, yo me voy, pero que sepa que es verdad.

-Por favor, estoy ocupado, márchese.

-Las apariencias engañan..-Dije marchándome.

 

En los siguiente días trabajaba e iba a comisaría, pero no me creía, estúpido policía..

Hasta que un día..

Entré en comisaría, ya me tenían vista por ahí, ya que, insistí mucho en que me creyeran.

-Buenas tardes señorita, ¿En qué puedo ayudarla?

-Sé que no me vas a creer, y llamarás a los guardias para que me lleven, o me pedirás que me marche, pero te digo la verdad, y por favor, déjame acabar de hablar. Yo vi como esos dos chicos, hablaban de asesinar a Manolo, el dueño del restaurante llamado "Stop". Ya que tiene mucho dinero, gente de todo el mundo va a probar sus asombrosos platos. Y por favor, para que veas que es cierto, quiero someterme a algún tipo de prueba para que vea que es verdad, por ejemplo el polígrafo.

-Está bien, ha insistido mucho, se merece una oportunidad.-Mira su agenda pasando las hojas, saca un bolígrafo y escribe algo-, sí puede ser, hoy a las 6:30, pásate por aquí, y ahora llamaremos a los supuestos asesinos.

-No hay problema, muchísimas gracias. Agur, hasta esta tarde.

-Que tenga un buen día señorita.

Me fui a casa, ya que eran las 3:00, y mi estómago, no aguantaba mucho mas.

Después de una buena ducha, salí de casa dirigiéndome a la comisaría, esta vez fui andando, no me quedaba saldo en la tarjeta del metro.

Según llegué el policía me llevó a una habitación un tanto siniestra, parecía sacada de algún libro de Sherlock Holmes.

Tenía las paredes negras, y una silla, que parecía, que si te sentabas, te quedabas allí por siempre..

Sí, hablo de una silla eléctrica..

Caminaba despacio, y la gente de esa habitación, me miraba un poco extraño..

Conseguí sentarme en la silla, y someterme al polígrafo. Delante de mí, había una especie de biombo, para que los chicos que planearon matarlo, no supieran que era yo la que les delató.

Me hicieron todo tipo de preguntas, la verdad, yo no estaba nada nerviosa, lo asumí con responsabilidad y madurez.

La verdad, iba bastante bien, mis respuestas eran todas verdaderas, y la policía se estaba quedando boquiabierta..

Después de dos horas de un interrogatorio, se dieron cuenta, de que también los que robaron en la tienda de María, la relojera, eran ellos.

El policía, se disculpó por no creerme, y yo, me sentí feliz, por haber encerrado a unos delincuentes como esos.

Por cierto, se impuso una nueva ley, la que fue esta:

"Si una persona insiste en que una cosa es verdad, y los policías no la creen, esa persona deberá ser sometida al polígrafo".

 

JASONE

EL MUÑECO DE NIEVE


Erase una vez un niño llamado Jakue que vivía en un pueblo que todos los años nevaba mucho y Jakue desde pequeño había hecho muñecos de nieve, primero con su padre y después solo. Todos los años Jakue le sacaba una foto al muñeco de nieve, para que cada año fuera igual porque le tenía mucho cariño.
Jakue fue haciéndose mayor y cuando cumplió 13 años, un día después de la gran nevada tras haber hecho el muñeco de nieve, se fue con sus padres a otra ciudad a vivir y se olvido del muñeco de nieve (que aun no se avía derretido).
Dos semanas después de haberse ido Jakue, vino una niña de cuatro años llamada Bakartxo de 4 años. Bakartxo era una chica de piel muy blanquita, con un pelo rubio y ondulado. Tenía los ojos pequeñitos y de color azul muy clarito. Su nariz era pequeñita, sus labio de color rojo y tenía dos orejitas pequeñitas.  Ella era bajita y delgada. Era una niña alegre y con mucha imaginación. Normalmente ella llevaba vestidos hiciese frio o calor.
Bakartxo llego a un pueblo para vivir hay por el trabajo de sus padre. Cuando Bakartxo bajo del coche vio una plaza pequeñita rodeada de casitas antigua y q en medio tenía un quiosco. La placita estaba blanca por la nevada que había caído. Bakartxo vio alado del quiosco un muñeco de nieve y corriendo se acerco a él. Bakartxo le puso al muñeco su bufanda, sus orejeras, unos guantes y su gorro. A Bakartxo le encanto el muñeco decidió ponerle un nombre, Usun, Y de repente el muñeco de nieve le dijo,
-Me encanta el nombre Usun.
-¿Puedes hablar? – (Pregunto Bakartxo con sorpresa)
-Pues claro que si ¿no me oyes?- dijo el muñeco de nieve.
-Si te oigo ¿Pero cómo puedes hablar?
-Si alguien me da cariño como tú, por arte de magia puedo hablar. (Le explico)
- ¿Y quién te hizo?
-Un niño llamado Jakue me hizo cuando era pequeño y desde entonces todos los años me hacia igual.
-¿Y cómo te hacia todos los años igual? (preguntó Bakartxo)
-Cada año me sacaba una foto y así al año siguiente me hacia igual.
-¿Y por que Jakue ya no está aquí?
- Porque se ha ido a vivir a otra ciudad.
-Bueno adiós dijo Bakartxo que me voy a comer luego volveré. (Dijo Bakartxo mientras se alejaba corriendo)
Y entonces Bakartxo se fue a casa con su padre y su madre. Cuando llegaron a casa Bakartxo les conto que avía estado ablando con el muñeco de nieve pero como Bakartxo tenía tanta imaginación no le creyeron. Y Bakartxo les dijo,
-Mañana vamos a ir a la plaza y os voy a demostrar, que el muñeco de nieve habla.
Al día siguiente fueron a la plaza y dijo Bakartxo,
-Mirar y oír.
-Hola Usun.
-Hola Bakartxo ¿Quiénes son esos?-Pregunto Usun.
-Son mis padres los he traído para demostrarles que hablas.
- Ostras sí que habla. (Dijeron los padres de Bakartxo sorprendidos)
-Veis os lo dije y no me creísteis. (Dijo Bakartxo cabreada)
Y le pidieron perdón, entonces los padres se fueron y Bakartxo se quedo ablando con Usun.
Después de estar ablando con Usun barias hora Bakartxo le dijo,
-Bueno adiós que tengo que irme a comer. (Dijo Bakartxo mientras se alejaba)
-Adiós!!!!!!!
Bakartxo iba todos los días a donde Usun, pero al de tres semanas empezó a derretirse.
Bakartxo fue corriendo a su casa y se lo dijo a su madre y entonces su madre le dijo,
-Podemos sacarle una foto para que la pongas en tu cuarto y el año que viene le puedas hacer igual.
Entonces Bakartxo, su madre y su padre fuero a despedirse de Usun y a sacarle fotos.
Bakartxo estuvo así año tras año hasta que cumplió 13 años y se despidió de él y llego otro nin@ supongo.

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