ANE F

ENTRARAS PERO NO SALDRAS
Erase una vez una niña llamada Margaret, que vivía, con su madre en un pequeño piso en el centro de la ciudad. Su padre, no vivía con ellas, puesto que había fallecido en un accidente de coche hace poco tiempo. Margaret era hija única.
Margaret era una niña de 11 años, el castaño pelo ondulado le llegaba por los hombros;  los ojos los tenía muy bonitos y  de color azul, no eran muy grandes pero si rasgados; la nariz pequeñita y redonda; unas orejas no muy grandes que las  adornaba con unos pendientes de perlas, pero lo que más destacaba de su cara eran unos labios rojos y carnosos y su  blanca tez.  Era guapísima.
 De estatura  muy alta y  volumen  medio, no era muy delgada, pero tampoco gorda.
Margaret era muy tímida, pero con la gente que tenía confianza se mostraba tal y como era, sin ninguna timidez.
Realmente Margaret era una chica espectacular.
La madre de Margaret, Alicia, estaba muy triste por la muerte de su marido y para olvidarse un poco de ese sufrimiento decidió mudarse a una casa situada en el bosque.
El pelo de Alicia era castaño y corto, sus ojos eran marrones (al contrario que su hija) y muy bonitos, la nariz la tenia pequeña y alargada, sus orejas eran un poco grandes y sus labios eran rojos y carnosos y su tez era blanca al igual que su hija. No era muy alta más bien baja y estaba delgada.                                
Desde el nuevo cuarto de Margaret de la casa que se acababan de mudar se veía todo el bosque, pero en lo que Margaret mas se fijaba, era en una parte muy colorida y con muchos tipos de arboles diferentes. Un día Margaret le dijo a su madre que quería ir a esa parte del bosque que tanto le gustaba. Cuando Alicia oyó aquello inmediatamente le dijo que ni se le ocurriera ir a ese lugar, Margaret le pregunto que era aquello pero su madre no le contesto. Cada día que pasaba Margaret tenía más curiosidad por saber que era ese sitio y sobre todo por ir.
Un día Margaret, sin hacer ningún caso a la advertencia de su madre,  se fue a ese lugar. Por el camino perdió la brújula que le regalo su padre y que siempre la llevaba encima. Después de recorrer una hora de camino, al final Margaret, llego a su destino.
Ese lugar era maravilloso y Margaret no podía entender como su madre no le dejaba ir. Ese lugar era el que muchos niños habrían soñado y querido ir.
 Se encontraban unicornios parlantes y de color rosa, en los que podías subir; duendecillos de todos los colores que se podían obtener como mascotas; mariposas y flores de colores hermosos; todos los dibujos de Disney, desde las princesas y Mickey Mouse hasta Rayo McQueen; atracciones de todo tipo, arboles de colores que daban como fruto golosinas, sirenas, hadas, superhéroes, miles de balones, etc.
 Pero lo que a Margaret le parecía muy extraño era que en ese lugar, tan fantástico y sorprendente, ella era la única niña. Margaret se lo estaba pasando bomba  y poco a poco fue perdiendo la noción del tiempo, en aquellos momentos no se quería ir de allí. Pasados unos días Margaret empezó a echar de menos a su madre y quería volver a su casa.
Cuando les comenta a las criaturas de ese lugar, que  quiere marchar, todo lo que parecía bonito hasta entonces, comienza a ser horrible y las hermosas criaturas que habitaban en ese lugar se convirtieron de pronto, en demonios. Lo que antes parecía la octava maravilla, se convirtió en un infierno. Las criaturas, de repente comenzaron a tener un aspecto horripilante, como si se tratara de una película de terror, gritando todas a coro: “TE VAMOS A COMER”. Margaret empezó a llorar y  ahora es cuando llega a entender  por qué su madre le decía que no fuese a ese lugar, también entiende porque no había ningún niño en aquel lugar; las criaturas se los habían comido. Y seguramente harían lo mismo con ella. Margaret no sabía qué hacer.
En esos instantes, la madre de Margaret, preocupada por su hija, la está buscando por el bosque después de un largo tiempo haciendo esto, y sin la esperanza de poder volver a ver a su querida hija, se encuentra en el suelo la brújula de Margaret. Entonces se da cuenta de que su hija se había sumergido en el mundo de “Entraras pero no saldrás”.
 Ese mundo, fue  creado por la abuela de Margaret,  madre de Alicia. Su madre era una bruja blanca, la primera de aquella familia, y a partir de esa generación todos los descendientes serían, o brujos blancos, o negros y  si una bruja tuviese más de un hijo, uno de ellos, por lo menos tendría que ser un tipo diferente de brujo que el resto de los hermanos, y en el caso de ser hijo único sería a suerte.
 La abuela de Margaret creó el mundo fantástico y maravilloso para que los niños de todo el mundo pudiesen ir a ese lugar para divertirse. Pero la abuela tenía otra hermana y como ella era una bruja blanca, su hermana era una bruja negra. La bruja negra echó una maldición al mundo fantástico creado por su hermana, convirtiéndolo en un lugar maravilloso, para luego convertirse en un lugar horrible del que no había escapatoria, llamado “Entraras pero no saldrás”. Las dos hermanas tuvieron una batalla, la bruja blanca salió perdiendo pero obtuvo un colgante que permitía que el que lo tuviese pudiera entrar a ese sitio y también salir.
Cuando la madre de Alicia murió, Alicia se quedo el colgante de su madre.
Alicia al ver que su hija Margaret no podía salir por ella misma, fue en su búsqueda para poder rescatarla y poder salir las dos gracias al colgante. Cuando Alicia entro en el mundo de Entraras pero no saldrás vio a su hija en una cacerola caliente y todos los demonios y monstruos alrededor de ella. Inmediatamente Alicia no dudo en ir en la búsqueda de Margaret y fue corriendo hasta llegar a ella. Se metió en la cacerola abrazo a su hija y con una mano apretando el colgante y recitando el conjuro que su madre le enseño:
“Estoy en el mundo de Entraras pero no saldrás, nadie puede salir de aquí excepto yo, querido colgante concédeme el poder de salir de este maldito mundo; estas las palabras de una bruja blanca son”
En menos de un minuto Alicia y Margaret se encontraban en medio del bosque.
Margaret (entre sollozos):
- Mama, mama pensé que no te volvería a ver, he pasado mucho miedo allí dentro, te tendría que haber hecho caso.
Alicia (excitada):
- Tranquila hija lo importante es que ahora estas sana y salva y no en la tripa de esos demonios, yo también tuve parte de culpa en no decirte lo que era este mundo. Pero para otra vez hazme caso y no te pasara nada.


Margaret:
 -  Si, mama de ahora en adelante siempre te haré caso. ¿Pero, por que no me querías decir lo que era este mundo? ¿Y cómo has podido salir de este si yo no podía?
Alicia:
-Veras hija mía…
(Alicia le contó toda la historia de la familia, lo de las brujas blancas y negras, lo del colgante…)
Margaret (muy sorprendida):
-  ¡Aaaaaaaaala!
Alicia:
- No te lo conté porque mi madre, tu abuela, me dijo que no te lo contase hasta que tuvieras 18 años, que será cuando te convertirás en una bruja blanca o negra.
Margaret:
- No pasa nada mama. ¿Pero qué vamos a hacer con los niños que se han comido los demonios?
A Alicia no le dio tiempo a contestar porque en menos de un segundo apareció su hermana que era una bruja negra, las dos hermanas se enzarzaron en una pelea y finalmente gano Alicia. De repente el mundo de Entraras pero no saldrás se fue convirtiendo en un mundo muy bonito, como al principio, y todos los niños que se los habían comido los monstruos aparecieron junto a ellas. Ahora ese lugar tan siniestro se convirtió en un lugar precioso del que se podía entrar y salir, y en el que los niños se pudieran divertir allí.

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