KOSTAN

MISIÓN IMPOSIBLE
Ralph, era un chico de 21 años que quería ser piloto, para poder viajar hasta el polo norte; ahí están  sus padres a punto de morir,   pasando mucho frio y hambre durante tres largos años.  Tuvo que enfrentarse a una misión de vida o muerte, para poder salvar a sus padres.

Un día iba por la calle y se encontró con un señor viejo y mal oliente, que se enteró de lo ocurrido a sus padres y le dio la noticia de ser su abuelo, el padre de su padre. Mintió y Ralph no le creyó y se fue de camino a su casa, cuando…de repente miro al cielo y vio una avioneta de color negra que le recordó al accidente que les sucedió a sus padres.
Él era muy pequeño cuando ocurrió el accidente (tendría unos 6 años) y desde entonces vive con una señora que no tiene apenas dinero para alimentarlo. Aquel día, al llegar a su casa, vio que la puerta estaba abierta de par en par y entro para ver lo q había pasado.  Al principio, pensó que Margaret (la señora que le cuidaba) se había dejado la puerta abierta ya que la señora estaba mayor  y no era la primera vez que ocurría. Pero no fue así, Ralph entro a la casa y vio a Margaret tumbada en el suelo,¡¡ estaba muerta !!

Entonces llamo a la ambulancia y a la policía rápidamente, pero…el olor que había en la casa le resultaba familiar, lo había olido antes pero no recordaba donde, hasta que después de mucho pensar cayo en la cuenta que era el olor del señor de la calle que decía ser su abuelo. Se acerco al cadáver y vio una nota en la que estaba escrito: “¡¡ A tus padres les pasara lo mismo si no te das prisa!!”.  Ralph fue rápidamente a la lonja que tenían, no estaba muy lejos de su casa, pero para llegar mas rápido cogió su vieja bici y fue hacia allí.

En la lonja tenían una avioneta del año 1939, de la segunda guerra mundial, cual se salvo porque era dirigida por un señor de la primera división, quien fue uno de los mejores pilotos de la historia. Ralph miró a la avioneta y empezó  a arreglarla, tardo dos semanas en ponerla a punto;  tuvo que limpiarla, pintarla… hasta que un día la acabó. Entonces cogió un neopreno especial, unos bidones  de gasolina para la vuelta, un  poco de ropa, comida para algunos días y un móvil. Las junto todas y las metió en una mochila, había preparado tantas cosas y la mochila era tan pequeño que no le entraba todo lo que quería llevar y tuvo que meter algunas cosas  sueltas en la avioneta.

Aquella noche la paso dentro de la lonja y a la mañana siguiente se preparo, tomo un café con muchísima cafeína y unos bollitos de mantequilla y se saco su vieja pero renovada avioneta a la carretera.  La carretera era larguísima, media alrededor de 5 kilómetros.

Puso en marcha la avioneta y despegó. Al principio hizo algunos ruidos un tanto extraños pero luego Ralph la controla y no tuvo mayores problemas.  Estuvo días y días viajando, un total de 4 días sin dormir a base de litros de café con cafeína hasta que no pudo aguantar mas y decidió aterrizar en Islandia para poder descansar un poco y comer algo rico. 

Y así fue, pidió permiso por radio a la torre de control para aterrizar en el aeropuerto de la cuidad.  Se paso la noche y el día siguiente descansando en un motel cerquita del aeropuerto y a eso d las siete menos cuarto de la tarde se monto otra vez en su antigua avioneta con muchísimos litros de café encima, otra vez, dirección polo norte.

A mitad de camino se encontró con una gran tormenta que se acercaba a su avioneta rápidamente sin ninguna intención de detenerse. Ralph decidió rodearla y tardo 2 horas es escaparse de ella pero al final lo consiguió se sintió muy orgulloso de si mismo por su hazaña y para cuando se quiso dar cuenta sin querer había llegado a su destino, el polo norte estaba enfrente de sus narices.

Ralph decidió finalizar su camino aunque tuviera que pasar por unos glaciares y arriesgarse a un aterrizaje forzoso sobre una placa de hielo enorme que no tenía mucha pinta de ser  muy estable y poder aguantar el peso de su avioneta, por eso prefirió asegurar la zona y para eso estuvo alrededor de una hora dando vueltas en círculos esperando encontrar una zona más segura para aterrizar, pero fue inútil todo aquello estaba cubierto por la misma placa de hielo, encima la niebla que había no le deja ver mucho más que agua e icebergs. Tras mucho pensarlo, decidió arriesgarse y aterrizar, y una vez más, como había pasado con la tormenta, lo consiguió. Ralph se sentía muy feliz por sus recientes logros.   


Aquello era una zona blanca, cubierta entera de hielo y hacia mucho, mucho frío y eso que llevaba mucha ropa puesta. Intentó salir de la avioneta pero fue inútil el hielo había helado la puerta y no podía abrirla, intentó unas cuantas veces más haciendo más fuerza en el manillar pero ni por esas, tuvo que romper el cristal de la puerta para poder salir y continuar su aventura.

Cuando llevaba mucho camino recorrido, tanto que no veía la avioneta ni a lo lejos, se dio cuenta que se había olvidado sus mochilas en la avioneta por las prisas y ya no le merecía volver a buscarlas porque el tiempo de salvar a sus padres corría. En las mochilas llevaba muchísimas cosas muy necesarias para poder sobrevivir en aquel lugar alejado de todo y todos. Pero bueno, las ganas de salvar a sus padres le darían fuerzas para poder seguir ya que desde este momento empezaba la misión más importante de su vida.

Después de ese parón, se puso en  marcha otra vez y se dirigió hacia el norte cuando de pronto…notó un movimiento muy brusco en el suelo, no le dio mucha importancia, pensó que habría sido una orca o algún otro animal que se habría dado con el suelo, desde abajo, pero…no fue así. El suelo se movía cada vez más, Ralph siguió andando hacia adelante pensando que esos movimientos no eran peligrosos y sin temer en ningún momento por su vida.

Al de cinco minutos del último movimiento el suelo (hielo) empezó a romperse a una gran velocidad, tan rápido que no le dio tiempo a escaparse y cayó al agua. Aquella agua estaba congelada, a unos -30º aproximadamente, Ralph sabía que no podía estar en el agua mucho tiempo, sino moriría y entonces nadie podría salvar a sus padres y morirían también. Intentó con todas sus fuerzas salir del agua, pero era imposible el hielo estaba liso sin nada en donde poder agarrarse para hacer contrapeso y aparte resbalaba muchísimo. De pronto,  pensó en sus padres, en toda su gente y saco fuerzas de donde no tenia para coger el suficiente impulso y salir de aquella agua congelada.

Tenía todas las partes de su cuerpo congeladas y su corazón latía sin parar demasiado rápido, sabia que si estaba así mucho rato moriría congelado asíque se quito toda su ropa y empezó a moverse, corrió sin parar para que su temperatura corporal subiera, con tanta suerte que se encontró un iglú vacío con fuego dentro, mantas y ropa seca.
 Se tumbo dentro un rato esperando a entrar en calor, Ralph sabia que estaba mal robar pero era  eso o la muerte.

Una vez entrado en calor siguió su camino y al de poco rato levanto la cabeza para estirar el cuello y vio como  otra avioneta volaba muy bajo y pensó que iría a aterrizar, y así fue. El aterrizaje de la avioneta fue  muy brusco y forzoso entonces decidió ir a ayudar al piloto por si estaba herido o algo.

Al llegar hasta ella se paro para analizar el estado de la avioneta y vio que todo estaba relativamente bien y fue directo a abrir la puerta que puedo hacerlo con facilidad, de allí salio un señor que olía fatal, como a mierda de elefante.  Al momento se dio cuenta que aquel señor era el viejo loco que se encontró por la calle, antes de empezar este viaje y le dijo ser su abuelo paterno.

El señor se encontraba mal herido asíque Ralph decidió ayudarle y así de paso descasaría el también un poco, montaron una tienda de campaña en medio de la nada, no les resultó nada sencillo hacerlo por el mal tiempo que hacia, frío, viento…pero tras muchos intentos y con mucho cuidado al final ya por la noche lo consiguieron y estuvieron horas y mas horas hablando dentro de la tiempo de campaña conociéndose un poco mejor hasta que se les hizo de día.  Al final se hicieron amigos, aunque Ralph no acababa de creerse  esa historia de que era su abuelo. El señor se llamaba Ramón, y era más amable de lo que parecía, tanto que le ofreció su avioneta para poder seguir buscando a sus padres y así  lo hicieron.

Volando sobre la nada de repente vieron una cabaña enorme rodeada de unas verjas muy altas que también rodeaban algo que de lejos parecía un aeropuerto por la cantidad de aviones, helicópteros que había allí aparcados. Desde un primer momento supieron que se trataba de unos explorados del polo norte que estarían investigando a algún animal o algo parecido. Lo vieron como un lugar seguro y decidieron aterrizar.

Los explorados se quedaron flipando cuando vieron que una avioneta de la segunda guerra mundial había logrado cruzar el polo norte, de hecho, les hicieron un montón de preguntas acerca de su logro y lo registraron.
 Ralph no hizo mucho caso a las preguntas y empezó a hacer la suyas, como si alguien había visto a una mujer y a un hombre, enseñándoles una foto de sus padres.

Los explorados no entendían nada, como iba a haber unas personar perdidas por el polo norte, pensaron que Ralph estaba loco y se rieron un poco de él, no le tomaron enserio. Pero aun así le invitaron a sentarse con ellos y a un café bien calentito y a un poco de comida caliente que les sentaría muy bien a los dos.

Cuando estaban allí tranquilamente, escucharon como por radio un helicóptero decía que veía a un par de personas de mediana edad en medio del polo norte pero que hacía muy mal tiempo y que no podría arriesgarse a bajar para rescatarlos, Ralph y Ramón escucharon la noticia e inmediatamente se levantaron para ir a su avioneta a rescatarlos porque estaban segurísimos que eran ellos, sus padres y su hijo esas personas que se refería él del helicóptero. Todos los explorados les dijeron que no lo hicieran que era una locura que hacia muy, muy mal tiempo y que una avioneta no lo aguantaría y que seguramente sus padres ya estarían muertos… que no merecía la pena arriesgar sus vidas, que ya saldrían a buscarles cuando pasara la tormenta. Ralph y Ramón no hicieron ni caso a los consejos de los explorados y salieron igual, igual a salvarles.

Tal y como les dijeron los exploradores la tormenta era muy fuerte, había aumentado de la anterior tormenta en la que Ralph salio vivo y un rayo les alcazo de pleno en el motor de la avioneta, rompiéndola al momento en dos y electrocutando tanto a Ramón como Ralph sin poder ni siquiera utilizar los paracaídas incluidos en los asientos de las avionetas por seguridad.  Ambos murieron en esa tormenta y sus padres para cuando los explorados fueron a rescatarlos ya fue demasiado tarde y se los encontraron abrazados el uno al otro congelados.






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