OLATZ Z.

La semana de Andrea


En un valle llamado Carranza, vivía una niña llamada Andrea, que tenía quince años, el pelo largo, marrón y liso. Sus ojos eran grandes y marrón oscuros, su nariz era chata y chiquitita y sus labios finos y rojizos.
Era bastante alta, de un metro y setenta centímetros, y era muy flaca.

Sus mejores amigas eran:                                                                                                            
Saioa, era morena, tenía un marrón castaño pelo largo y ondulado. Sus ojos eran grandes, marrones y brillantes, su nariz era puntiaguda pero no sobresaltaba para nada, sus labios eran gorditos y rosados. No era muy alta, de un metro sesenta, y era bastante ancha pero nada gorda.

Irati era rubia de pelo corto, sus ojos azules sobresalían en su cara, su nariz era grande y puntiaguda y sus labios eran finos y pálidos. Tenía la altura de Saioa y era muy delgada.

Maialen era morena, de pelo corto y rizado. Su nariz era bastante grande y chata, sus labios eran finitos y estrechos, de color de la sangre.
Era baja, de un metro cincuenta, no estaba gordita pero era muy ancha.

Sus peores amigas eran:
Laura, Verónica y Juana, las tres morenas de pelo largo y liso, muy flacas y bastante altas. Siempre iban pintadas como una puerta, porque seguían los consejos de moda de las revistas.
A  las cuales les llamaban las tres pipas.

Andrea se llevaba bien con todo el mundo excepto con las tres pipas, en realidad a Andrea le caían bien, pero a ellas solo cuando les convenía.

Andrea era una persona muy agradable y muy maja con todos, con sus amigos y con sus enemigos.
Las mejores amigas de Andrea se pasaban el día diciéndole que las tres pipas no le convenían, pero a ella le daba igual.

Aitor, un chico rubio de pelo no muy corto con el flequillo hacia un lado, sus ojos verdes como platos eran muy deseados y su nariz pequeña no sobresaltaba para nada, sus labios eran grandes y rosados.
Era delgado y muy alto, de un metro setenta y cinco, era el chico que le gustaba a Andrea, y le pregunto a ver si quería salir con él, y ella aceptó.

Aitor era el chico más deseado por todas las chicas de su curso, y las pipas soñaban con salir con el pero él solo se fijó en Andrea.
Aitor le dijo que el sábado, a las ocho, le iría a recoger a su casa para ir a cenar a un italiano, y así quedaron.

El viernes por la tarde, Andrea estaba entusiasmada con su cita del sábado, y sus mejores amigas se la llevaron de compras. Al llegar a la tienda Andrea se compró un vestido morado oscuro al que le habían añadido un cinturón negro y unas sandalias negras.

Al día siguiente, antes de la cita, Andrea recibió una llamada muy extraña, eran tres voces de mujer conocidas, eran las tres pipas que decían: “Andrea no asistas a la cita. Si asistes vas a acabar muy mal. No vayas te lo advertimos, no vayas...”
Rápidamente Andrea llamó a sus mejores amigas y les contó todo lo que había pasado.
Las mejores amigas de Andrea fueron a su casa y le dijeron que no hiciera caso a las tres pipas, y ya que estaban ahí, le ayudaron a prepararse para su cita, porque ya eran las siete y media.

Cuando Andrea terminó de prepararse, ella estaba preciosa, y sus mejores amigas le plancharon el pelo, se lo peinaron, le pusieron unas horquillas de Irati que tenían unas perlitas plateadas y le dejaron un bolso morado de Saioa.
Andrea estaba preciosa, solo le faltaba el colgante con los pendiente a juego.
Cuando le encontraron un colgante con una piedra púrpura y unos pendientes a juego estaba perfecta, y de repente sonó el timbre, era Aitor.

Andrea entusiasmada salió de su casa dando gracias a sus mejores amigas por haberla ayudado a prepararse. Al salir del portal vio a Aitor,  llevaba unos pantalones azules marino con una chaqueta a juego, una blusa blanca y unos zapatos negros muy elegantes.
Los dos se fueron a cenar al italiano.

Al llegar, al lado de la mesa que habían reservado, estaban las tres pipas desesperadas a punto de tirarse de los pelos.
Aitor y Andrea hicieron como si no les hubieran visto y comenzaron a cenar.

Al de un rato, las tres pipas empezaron a protestar diciendo que hacían mala pareja, que el italiano era muy cutre para una primera cita y cosas por el estilo.

Al salir del restaurante italiano, Aitor acompañó a Andrea a su casa. Al llegar, Andrea se dio cuenta que se había olvidado el bolso en el restaurante, así que volvieron. Al llegar al italiano, vieron que lo tenían las tres pipas y que estaban discutiendo por cuál de ellas se lo quedaba. Andrea y Aitor, muy enfadados, se acercaron a ellas y les dijeron que no debían haber hecho eso, y que la próxima vez Andrea se lo contaría a sus padres.
Las tres pipas enfadadas y muy cortadas salieron del restaurante y se fueron a casa.

Esa noche nadie pudo dormir. Andrea estuvo toda la noche pensando en Aitor, Aitor en Andrea y las tres pipas en lo humillantes que habían sido y lo malas personas con Aitor y Andrea.
Al día siguiente, Andrea les contó todo a sus mejores amigas y decidieron que debían vengarse. Así que quedaron a la tarde en casa de Maialen para planear una venganza.
Decidieron que debían conseguir la llave de la taquilla de Verónica porque en su taquilla guardaba todos sus planes contra Andrea y Aitor y sus secretos más íntimos.
Querían conseguirla para así poder contar sus secretos y estropear sus maléficos planes.

Quedaron a las seis enfrente del chalet de Verónica. A la madre de Verónica les caían muy bien, entonces decidieron pasar a tomar un té con ella, mientras Verónica estaba en el entrenamiento de voleibol, que lo tenía todos los domingos de seis a siete. En mitad del te Andrea fingiría que va al servicio y se colaría en la habitación de Verónica para así conseguir su llave.
Así que a las seis fueron a casa de Verónica siguiendo el plan.
Cuando Andrea se coló en la habitación de Verónica, Verónica pego un chillido, el entrenamiento de voleibol se había suspendido y no había ido.
La madre de Verónica pensó que Andrea se había equivocado, pero Verónica sospechaba algo.

Verónica quería que hicieran las paces para así ser amigas y poder separar a Andrea y a Aitor, así que llamó a Andrea.
Andrea se fue a su casa y al llegar su madre le dijo que había recibido una llamada de Verónica.
Así que Andrea la llamo, Verónica tenía una voz entristecida y le estaba pidiendo disculpas. Andrea no se podía creer que una de las tres pipas le estuviera pidiendo disculpas, así que la perdono.
Cuando Verónica colgó se empezó a reír diciendo que Andrea había picado. La madre de Verónica lo estaba oyendo todo detrás de la puerta, entonces llamo Saioa, Irati y Maialen y se lo contó todo para que hablaran con Andrea.
Al día siguiente se lo contaron pero Andrea no se creyó ni una palabra de lo que le estaban diciendo sus mejores amigas, así que se llevaron a Andrea a casa de Verónica y la madre de Verónica se lo contó todo. Andreas estaba desesperada, así que llamó a Aitor para quedar esa misma tarde.

Aitor y Andrea quedaron, y dijeron que desde esa misma tarde iban a ser novios. Después de que estuvieran toda la tarde juntos Andrea se fue a casa, llamó a sus mejores amigas y se lo contó todo.

Más tarde, llamó a Verónica diciendo que Aitor y ella eran novios, que era una falsa y que era una mentirosa por haberle mentido, pero que gracias a ella había aprendido a ser más fuerte.




Fin

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