viernes, 8 de marzo de 2013

ENDIKA


HOY POR TI, MAÑANA POR MÍ


Erase una vez, hace 20 años, Pitrintx.
Pitrintx era un pueblo; era bastante pequeño, y estaba situado a las afueras de Bilbao. Sin embargo, aunque fuese pequeño, la gran generosidad de la población, lo hacía gigante, sobre todo la generosidad de Mikel, un ciudadano.

Mikel era un hombre de 37 años de edad.
Era alto, delgado, tenía la piel clara, y el pelo oscuro y corto. Tenía la cara redonda, los ojos marrones, y la nariz chata. Las orejas las tenía tan puntiagudas como las de un duende, y eran lo que más destacaban en su físico.
Pero no era el físico lo que destacaba en él, sino su personalidad.
Él era muy generoso; hacía cualquier cosa con tal de ayudar a los demás, y debido a eso, era el más querido en el pueblo.
Trabajaba en una pequeña tienda de ropa, de dependiente, y una parte de su sueldo, iba destinada a aquellos pueblerinos que tenían sus deudas.

Uno a los que le dejaba dinero, era a Jose. Él era un hombre muy mayor, de 73 años de edad.
Jose era un hombre alto y rechoncho, tenía la piel clara, el pelo rubio, y no muy largo. Tenía la cara arrugada, y la voz ronca, debido a los puros que fumaba. Ojos azules, y la nariz muy puntiaguda, que era lo que destacaba en su físico.
El era todo lo contrario a Mikel,  Estaba siempre amargado, y casi nunca salía de casa. Siempre se quedaba viendo el fútbol, y sus deudas, eran debidas a las apuestas que él realizaba casi a diario.

Un día, Mikel recibió una llamada desde su trabajo, ahí le explicaban que le debido a la crisis, le tenían que despedir.
Se puso muy nervioso, e histérico, ya que pensaba que no iba a encontrar los 50.000€ que debía pagar, pero decidió calmarse, y al día siguiente ir a buscar trabajo.

Pero tan pronto como llegó la noche, hubo otra llamada...
Era el banco, y decía que tenía 30 días para pagar lo que le quedaba de hipoteca, concretamente, 50.000€, sino, tendría que abandonar la casa para siempre.
A Mikel se le acumulaban las malas noticias. Daba tanto dinero a los que lo necesitaban, que se olvidó de él mismo.

La noticia no tardó en extenderse, y todo el pueblo se volcó para ayudar a Mikel, todos menos Jose. El seguía metido en casa, con su fútbol, que era lo único que tenía en la vida.

Mikel estaba muy nervioso, no encontraba trabajo, y quedaba poco para que llegase el día, concretamente, 15 días.

Una mañana, cuando Jose fue a buscar el pan, vio a Mikel en una esquina, al borde de las lágrimas, debido a que quedaban 5 días. Sin embargo, como él era tan orgulloso, no se paró, y se fue a casa orgulloso de sí mismo.

Cuando llegó la hora del almuerzo, se dio cuenta que estaba solo en la vida, no tenía ni amigos, ni mujer, y se dio cuenta de cuántas veces le había dejado dinero Mikel, fuese para lo que fuese. Se sentía mal consigo mismo, por una vez, se dio cuenta de que tenía que cambiar. Asique pensó que debería ayudar a Mikel.

Jose, quería ayudar a Mikel, para sentirse mejor consigo mismo, pero como él era muy orgulloso, no quería hacerle saber al pueblo que ayudó a Mikel. Entonces, se le ocurrió
 Una forma de que el pueblo no se enterara de lo que iba a hacer. Fue al banco, y sacó los ahorros de toda su vida, y una noche, fue a casa de  Mikel...

Llegó el día tan inesperado por todo el pueblo, pero sobre todo por Mikel. Este no podía parar de llorar, ya que no sabía a dónde ir.

Cuando vino la policía, Mikel se entristeció aún más, ya que él tenía la pequeña esperanza de que por algún casual, pasara un milagro. Al pensar esto, se dijo a sí mismo que se sentía idiota, porque todo el mundo sabe que los milagros no existen, pero él todavía no sabía lo que le iba a venir ahora...

La policía empezó a llevarse los muebles, pero al coger la cama, se encontraron con un saco. Mikel se levantó de un salto, y se dirigió al saco. ¡El saco estaba lleno de fajos de billetes!
Mikel empezó a contar el dinero, y daba la casualidad, de que eran 50.000€. Ahora, seguía llorando, pero esta vez, lloraba de felicidad. Mikel, conservaba su casa.

Desde ese día, Mikel aprendió, que lo que hoy hagas por alguien, mañana alguien lo hará por ti. Y Jose, que lo que la gente piense de ti, no te tiene por qué importar, al fin y al cabo, solo tú sabes cómo eres de verdad.

Hoy en día, el pueblo Pitrintx no ha cambiado  mucho. La generosidad, sigue siendo lo principal en este pueblo.
Pero los pueblerinos aún siguen pensando, que Jose tiene que cambiar, y este, les responde con una risa sarcástica.


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